El caso de Edith Guadalupe Valdés Zaldívar ha generado conmoción en la Ciudad de México, no solo por su desaparición, sino por el elemento que resultó decisivo en la investigación: el último mensaje que envió a su familia.
De acuerdo con testimonios de sus familiares, Edith mantenía una comunicación constante con sus padres, a quienes informaba cada uno de sus movimientos. Como parte de este hábito, compartía su ubicación en tiempo real, lo que permitió reconstruir con precisión sus últimos momentos.
El día de su desaparición, la joven acudió a una supuesta cita de trabajo en la alcaldía Benito Juárez. Durante el trayecto, realizado mediante una aplicación de transporte, continuó enviando mensajes y detalles sobre su ruta.
El punto clave ocurrió cuando Edith avisó que estaba por llegar a su destino. En ese momento compartió su última ubicación y detalles del inmueble al que ingresaría, ubicado sobre avenida Revolución. Después de ese mensaje, la comunicación se interrumpió de manera repentina.
La falta de respuesta encendió las alertas entre sus familiares, ya que este comportamiento no era habitual en ella. Este quiebre permitió delimitar con precisión la zona donde comenzaron los trabajos de búsqueda.
Gracias a la información enviada, familiares lograron identificar el edificio al que acudió. Posteriormente, cámaras de seguridad confirmaron su ingreso al inmueble, sin que hasta el momento exista evidencia pública de su salida.
Estos elementos —mensajes, ubicación en tiempo real y registros de video— han sido fundamentales para enfocar la investigación en el lugar donde se perdió su rastro, descartando otras posibles rutas o escenarios.
Hasta ahora, las autoridades continúan con las indagatorias para esclarecer lo ocurrido, mientras que la familia de Edith exige respuestas y justicia ante un caso que sigue sin resolverse.
