Marshawn Kneeland, prometedor liniero defensivo de los Dallas Cowboys, perdió la vida a los 24 años tras una persecución policial que terminó en tragedia. El joven jugador fue encontrado sin vida con una herida de bala autoinfligida en Frisco, Texas.
De acuerdo con el reporte oficial del Departamento de Seguridad Pública de Texas, todo comenzó la noche del miércoles, cuando los agentes intentaron detener un vehículo por una infracción de tránsito en la autopista Dallas North Tollway. Sin embargo, el conductor identificado posteriormente como Kneeland se negó a detenerse, iniciando una persecución a alta velocidad.
Momentos después, el auto fue hallado abandonado tras chocar, y al realizar un operativo de búsqueda, los agentes localizaron al deportista muerto en una zona cercana. La policía confirmó que la herida fue autoinfligida, por lo que se trata de un aparente suicidio.
Los Dallas Cowboys emitieron un comunicado en el que expresaron su dolor por la pérdida de quien describieron como “un compañero muy querido y un miembro valioso de la organización”. “Nuestros pensamientos y oraciones están con su novia, Catalina, y su familia”, señalaron con profunda tristeza.
Kneeland, originario de Grand Rapids, Michigan, fue seleccionado por Dallas en la segunda ronda del Draft 2024, tras brillar en la Universidad de Western Michigan. En su corta carrera profesional, disputó 18 partidos y consiguió su primer touchdown en el Monday Night Football frente a los Arizona Cardinals, una jugada que muchos fanáticos recordarán con emoción.
El jugador había dedicado su carrera a la memoria de su madre, fallecida poco antes de su llegada a la NFL. “Llevo sus cenizas conmigo como inspiración”, dijo alguna vez. Hoy, la noticia de su partida deja un vacío enorme en el equipo y en toda la afición del futbol americano.
Una tragedia que sacude a la NFL y recuerda que, incluso en la cima del éxito, las batallas personales pueden ser silenciosas y devastadoras.
