
El mundo del espectáculo mexicano llora la partida de Eduardo Manzano, el carismático actor y comediante que dio vida a personajes inolvidables en televisión y cine, y cofundador del icónico grupo cómico Los Polivoces.
Leonardo Soto Montaño
A los 82 años, Manzano falleció este viernes en la capital del país, según confirmó su hijo en un emotivo comunicado difundido en redes sociales, dejando un legado de humor familiar que entretuvo a generaciones durante más de cinco décadas y consolidó su lugar como uno de los pilares de la comedia nacional.
Nacido el 18 de julio de 1943 en la vibrante colonia Guerrero de la Ciudad de México un barrio que moldeó su sentido del humor callejero, Manzano creció como el hermano mayor de una familia humilde, donde la música y la improvisación eran el pan de cada día. Aunque su formación académica lo llevó a estudiar ingeniería electrónica en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el destino lo desvío hacia los reflectores. Su voz grave y versátil, inspirada en el legendario José Ángel Espinoza «Ferrusquilla» a quien admiraba por su entonación ranchera, se convirtió en su sello distintivo. «La comedia no se estudia, se vive; y yo la viví en las calles de Guerrero», solía decir en entrevistas pasadas, recordando cómo su madre, doña Cecilia Balderas, le inculcó el amor por el canto y la interpretación.
El gran salto llegó en los años 70, cuando, tras ganar popularidad imitando personajes en el concurso «La hora del imitador» con su sketch de «El moscón», Manzano se unió a Enrique Cuenca para formar Los Polivoces. El dúo debutó en 1970 con un programa homónimo en Televisa, que se mantuvo al aire hasta 1976 y regresó en una versión renovada en 1988. Sus rutinas, cargadas de sátira cotidiana y acentos regionales exagerados, capturaron la esencia del México popular, convirtiéndolos en fenómenos de audiencia que rivalizaban con Chespirito. «Éramos la voz del pueblo, riéndonos de nosotros mismos», evocaba Manzano en una charla de 2010 con Televisa Espectáculos. El grupo no solo llenó teatros, sino que trascendió fronteras, influyendo en comediantes como Franco Escamilla y Horacio Villalobos.
En el ámbito personal, Manzano formó familia con la cantante Lourdes Martínez, solista de Los Impala, con quien tuvo tres hijos: Eduardo «Lalo» quien heredó el gusanillo de la comedia y ha participado en proyectos como Una Familia de Diez, Ariel y Maricela. Tras su separación, mantuvo una relación estable con Susana, priorizando siempre la privacidad. Su hijo Lalo fue quien anunció la muerte: «Mi padre se fue en paz, dejando un vacío que su risa llenará por siempre. Gracias por tanto cariño», escribió en Instagram, donde miles de fans compartieron anécdotas y clips virales de sus mejores momentos.
Manzano acumuló más de 30 producciones en su prolífica carrera, desde sus inicios en telenovelas como Tiempos y contrastes (1961) y Sonrisas Colgate (1962), hasta cameos en éxitos modernos como Médicos, línea de vida (2020) y Marcianos vs. mexicanos (2018). Su rol como Plácido en Una Familia de Diez (2007 y 2019), al lado de Luis Felipe Tovar y María Fernanda García, lo revivió en la televisión familiar, donde su timing impecable generó carcajadas en escenas de enredos hogareños. Otras joyas incluyen El crimen del Cácaro Gumaro (2014), El bienamado (2017) y Hazme reír y serás millonario (2009), donde brilló en concursos de comedia que recordaban sus raíces en Los Polivoces.
Esta pérdida se suma a un 2025 gris para la comedia mexicana, que ya vio partir a figuras como Verónica Castro en un retiro forzado por salud y a Polo Ortín en marzo por complicaciones cardíacas. La Sociedad Mexicana de Locutores (SML) y la Asociación Nacional de Actores (ANDA) convocaron un homenaje virtual este sábado a las 19:00 horas, invitando a seguidores a revivir sketches en #AdiósManzano. Analistas del medio, como el crítico de Reforma Javier Contreras, lo describen como «el puente entre la radio de antaño y el streaming actual: un humor que une sin dividir». Televisa, en un tuit oficial, lo despidió como «un gigante de la risa que nos enseñó a no tomarnos tan en serio».
Hasta el cierre de esta edición, la familia Manzano no ha detallado el sepelio, pero se espera un adiós discreto en la Basílica de Guadalupe, su sitio de devoción. Eduardo Manzano no solo fundó un grupo; forjó un estilo de comedia que resiste el paso del tiempo, recordándonos que, en México, la risa es el mejor antídoto contra la adversidad. Su voz, como un eco ranchero, seguirá resonando en las pantallas y los corazones de quienes crecieron con sus chistes. Descansa en paz, «El Polivoces» eterno.
