
El refuerzo federal busca contener el impacto de los grupos criminales, luego de ataques contra políticos y el secuestro de 10 mineros.
Daniela Granados
El Gobierno de México desplegó 1,600 elementos del Ejército en Sinaloa como parte de un operativo para reforzar la seguridad en Culiacán y Mazatlán, ciudades golpeadas por la violencia de grupos criminales. El envío ocurre tras recientes hechos armados que evidencian la crisis de inseguridad en la entidad.
De acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional, los efectivos fueron trasladados en cuatro aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana y se integrarán a las labores de vigilancia en puntos estratégicos. El operativo contempla además la participación de 90 integrantes del Cuerpo de Fuerzas Especiales.
El refuerzo militar se produce después de una jornada violenta en la que el dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres, y la diputada Elizabeth Montoya resultaron heridos en un ataque a balazos en el centro de Culiacán. Ese mismo día, la empresa canadiense Vizsla Silver reportó el secuestro de 10 trabajadores mineros en el municipio de Concordia.
La escalada de violencia en Sinaloa se intensificó desde julio de 2024, tras la entrega a Estados Unidos de Ismael “El Mayo” Zambada por parte de Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán. El hecho detonó una fractura interna en el Cártel de Sinaloa entre las facciones conocidas como “Los Mayos” y “Los Chapitos”, lo que ha generado enfrentamientos y un repunte en los hechos delictivos.
La decisión del Ejecutivo federal representa un nuevo ajuste en su estrategia de seguridad, que recientemente también se ha concentrado en estados como Michoacán, donde operativos similares han derivado en cientos de detenciones y aseguramientos de armas y precursores químicos.
Con el envío de tropas a Sinaloa, el Gobierno federal busca frenar la expansión de la violencia en una de las entidades clave para la operación de los grupos criminales, en medio de una disputa interna que mantiene en tensión a la región.
