
En una entrevista con Fox News, el presidente estadounidense aseguró que su gobierno ampliará la lucha contra el narcotráfico más allá de operaciones marítimas, aunque no dio detalles sobre fechas ni alcance. La postura ha generado alerta en México y críticas por posibles violaciones a la soberanía.
Daniela Granados
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su administración planea iniciar ataques terrestres contra los cárteles de la droga que, afirmó, “están controlando México”, marcando una posible escalada militar en la lucha contra el narcotráfico sin ofrecer mayores detalles sobre cómo o cuándo se ejecutarían estas acciones.
En una entrevista transmitida por Fox News, Trump dijo que tras meses de operaciones navales en el Pacífico y el Caribe, su gobierno ahora enfocará esfuerzos en atacar a los cárteles “por tierra”, acusándolos de dirigir actividades criminales que afectan tanto a México como a Estados Unidos.
El mandatario afirmó que los grupos de narcotráfico “gobiernan” México y describió la situación como “muy triste”, aunque no especificó el calendario ni la estrategia para estas incursiones terrestres.
Las declaraciones llegan en un contexto de tensiones tras una reciente operación militar estadounidense en Venezuela que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro, un hecho que ha alimentado el debate sobre la intervención militar de Estados Unidos en la región.
El gobierno mexicano, por su parte, ha enfatizado la importancia de la cooperación bilateral en seguridad y reiterado su rechazo a cualquier intervención militar en su territorio, defendiendo la soberanía nacional como un principio clave.
Analistas señalan que, aunque Trump ha elevado el tono contra los cárteles, acciones militares directas en territorio mexicano sin consentimiento representarían una violación al derecho internacional y podrían desencadenar reacciones diplomáticas adversas.
Por ahora, tanto gobiernos como expertos observan con cautela las declaraciones de Trump, que podrían influir en las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y México, especialmente en materia de seguridad y soberanía. La falta de detalles concretos sobre la posible intervención deja abiertas preguntas clave sobre el alcance y las implicaciones de la medida anunciada.
